LA DIFÍCIL Y URGENTE TRANSICIÓN SISTÉMICA

Publicado por JOAN EGEA BARBER en

A lo largo de la historia se han ido produciendo transformaciones en las ideas de las personas y de las sociedades que han ido cambiando la visión que se tenía sobre el mundo. Estos cambios nunca fueron sencillos, sino más bien revolucionarios, precisándose de largos, complejos y difíciles periodos de transición para pasar de una mentalidad dominante a otra.

El viejo paradigma nos ofrece una interpretación mecánica del mundo análoga al funcionamiento de la maquinaria mecánica en las empresas tradicionales, donde cada obrero sabe mucho respecto a determinados aspectos de su tarea y poco sobre el conjunto, poniéndose en valor el principio de máxima división del trabajo.

La percepción y análisis parcializado de los hechos y la realidad continua vigente en diversos ámbitos de nuestra sociedad y, de algún modo, cuenta con cierta legitimidad. El viejo paradigma resiste, entre otros motivos, porque continúa ofreciendo respuestas y soluciones cortoplacistas a ciertos problemas urgentes y porque la sistémica emergente constituye un paradigma integrador, que no descarta los demás, sino que los necesita y los integra desde el principio de complementariedad.

Las diferentes y continuas crisis (económicas, sanitarias, etc.) por las que atravesamos poseen cada vez más elevados niveles de interconexión e interdependencia entre ellas, agravando de forma considerable sus consecuencias. Sin embargo, muchas de las actuales intervenciones parten de un análisis de los hechos y la realidad en el que se reduce el conjunto a la suma de las partes; percibiendo asistémicamente situaciones problema que deberían considerarse como una única realidad integrada, donde todo está interconectado.

El paradigma mecanicista de separación, más propio de otras épocas, pero dominante en nuestros días, nunca tuvo la capacidad de mostrarse eficaz ante problemas con cierta complejidad, y en la actualidad, lejos de ofrecer respuestas a dichos problemas los agrava.

Se nos ofrecen soluciones cortoplacistas y poco efectivas, con un desgaste insostenible de energías y recursos, y todo ello sin llegar a generar los cambios transformadores requeridos para el logro de soluciones validas y duraderas en el tiempo.

Se necesita un trabajo de sensibilización que nos haga más conscientes de que enfocarse en las respuestas cortoplacistas y puntuales para salir del paso, llevan demasiado tiempo causando consecuencias devastadoras y afectando, sobre todo, a los colectivos de personas más desfavorecidas.

Las adaptaciones al cambio y la transición sistémica, no se materializa de la noche a la mañana, ni a la misma velocidad, ni de forma homogénea en las diferentes personas, colectivos, instituciones, organizaciones o países. Estas adaptaciones siempre resultan más complicadas en instituciones con fuertes estructuras tradicionales, que incluso llegan a ofrecer como seña de identidad esa mayor resistencia ofrecida ante los cambios y las innovaciones, como es el caso de las organizaciones religiosas, educativas y políticas.

Ludwig Von Bertalanffy desarrolló a mediados del siglo pasado la Teoría General de Sistemas (TGS), en la que quiso estructurar una metodología que posibilitara el estudio integrado de la realidad como una totalidad.

Desde una percepción integradora, superadora de la parcelación y fragmentación de los hechos y la realidad, la TGS posibilita una más adecuada percepción e interpretación de los hechos, facilitando de este modo, una mayor efectividad en nuestras actuaciones e intervenciones.

En la TGS el concepto sistema resulta clave para entender realidades complejas como las de hoy en día, Bertalanffy lo definía como el conjunto de elementos componentes en interacción dinámica, formando una estructura organizativa en función de un objetivo.

Comprender un sistema siempre requiere conocer los procesos con sus respectivas funciones, desarrolladas y llevadas a cabo para conseguir su propósito. Generalmente en los sistemas se desarrollan uno o varios procesos simultáneos, así, por ejemplo, dentro del sistema de un aula educativa convergen al mismo tiempo los procesos de aprendizaje del alumnado, y los procesos de enseñanza que lleva a cabo fundamentalmente el profesorado.

Todo proceso consta de una secuencia dinámica de cambios que transforma los flujos de entrada (inputs) en flujos de salida (outputs) funcionando como una especie de válvula de paso, como un cerebro con capacidad decisoria al cual le corresponde llevar a cabo intencionalmente una determinada función.

 

El contexto, la estructura organizativa, los flujos de entrada, los flujos de salida, los elementos componentes o las interacciones, representan conceptos relacionados con los principios de la Sistémica que deberían permanecer presentes en cualquier análisis objetivo y riguroso de los hechos y de la realidad.

A continuación, se hace referencia a algunos de los conceptos e ideas sistémicas desarrolladas en Vibra+ Sistémica.

  • Interacciones y totalidad.

Todo sistema (familiar, institucional, etc.) posee una estructura organizativa configurada por las redes de conexiones entre sus diferentes elementos componentes, que intervienen en los diferentes procesos llevados a cabo por el sistema para alcanzar sus objetivos.

Los elementos componentes permanecen en continua interacción a nivel interno y externo, y las reacciones ante estas interacciones pueden afectar a lugares muy lejanos del de origen, pudiéndose afirmar que, en mayor o menor medida, todos los sistemas son interdependientes.

La estructura ofrece unidad al funcionamiento del sistema, permitiéndole funcionar como un todo, que siempre supone mucho más que la suma de las partes. En nuestra realidad no existen sistemas “islas”.

El tratamiento parcelado produjo en campos muy diversos como la empresa, la cultura o la educación, la configuración de estructuras asistémicas (departamentos, asignaturas, consejerías, comunidades autónomas, etc.) desconectadas entre sí, viéndose aún como una “normalidad” que nos mantiene estancados en la resolución de muchos conflictos y situaciones problema.

Estamos necesitados de los demás y en la vida si nos falta el otro estamos desconectados. La conexión sistémica holística (como un todo), por medio de interacciones y sincronizaciones, posibilita las relaciones comunicativas capaces de elevarnos a niveles inalcanzables de forma individual.

Sin embargo, continuamos queriendo explicar hechos y sucesos en una zona del planeta (o cualquier otro sistema) sin relacionarlo con lo que acontece en otras áreas, o cuando intentamos resolver problemas complejos como los humanosociales, continuamos con la tendencia a parcelar el paisaje, lo cual nos impide percibir la imagen global necesaria para lograr adecuadas soluciones.

  • Contexto y fronteras.

Los sistemas poseen una frontera o limite que los separa de su entorno, pero al mismo tiempo este espacio resulta clave sistémicamente al permitir que se efectúen intercambios con él.

Cuando esta zona se hace impermeable, sin interactuar con el entorno, el sistema se inmoviliza pudiendo llegar a desaparecer. Es por ello, que resulta de vital importancia reconocer este espacio, así como las relaciones con otros sistemas con los que se relaciona, ya que estas interacciones condicionan las acciones que lleva a cabo el propio sistema.

  • Estructura organizativa.

Las necesarias conversaciones y negociaciones para la resolución de los actuales problemas precisan de nuevas estructuras organizativas y nuevas reglas de juego. La solución no puede llegar desde el levantamiento de muros, sino desde un construir y tender puentes que eleven la efectividad comunicativa por medio de nuevas conexiones, relaciones e interacciones.

Al carecer de adecuadas estructuras organizativas sistémicas para llevar a cabo estas conversaciones, la lucha de poder se traslada a otros espacios, caracterizados en muchas ocasiones por el uso de métodos contrarios al dialogo y al consenso, como ocurre en determinados medios de comunicación, desde los que se intenta impactar y atraer desde la polémica y el sensacionalismo emocional a la ciudadanía, posicionándola hacia una de las dos partes de un conflicto que en muchas ocasiones es más ficticio que real.

  • Feedbacks de regulación y control.

En 1868 J.C. Maxwell, dentro del contexto de la máquina de vapor, utilizó por primera vez el término “governor” para designar los mecanismos de regulación y control. Dicha expresión era hasta ese momento solo de sentido político social, pero a partir de este momento adquiere un sentido técnico. Desde entonces investigadores y científicos resaltan este concepto a la hora de considerar cualquier sistema de cierta complejidad, sin embargo, en otros muchos ámbitos de complejidad creciente es ignorado el significado sistémico de los feedbacks en los procesos de análisis y tomas de decisiones.

Desde la aparición de la TGS han sido muchas las aportaciones que se han ido incorporando a su enfoque inicial, siendo muy significativas dentro del ámbito humanosocial, las de la tecnología cibernética desarrollada, entre otros, por grandes pensadores sistémicos como el pedagogo Alexandre Sanvisens Marfull.

La cibernética como ciencia de la comunicación y del control nos ayuda a comprender el funcionamiento de cualquier sistema, centrándose sobre los mecanismos de regulación y control que en ellos operan, es decir, sobre los feedbacks optimizadores del equilibrio dinámico del sistema como conjunto. Estos feedbacks nos permiten una visión global, compleja e interconexionada de la realidad.

El profesor José Luis Rodríguez Diéguez de la Universidad de Valencia, hace varias décadas hizo comprender de forma muy didáctica, mediante la analogía técnica de un termostato electrónico que actúa como un mecanismo de regulación y control en un sistema refrigerador o climatizador, el asunto siempre polémico del proceso evaluador. No deberíamos olvidar, que la evaluación y su debido tratamiento sistémico, resulta clave en la calidad y la mejora continua de todo proyecto y de toda institución.

  • Complementariedad sistémica.

El modelo cortoplacista de acción-reacción nos conduce, desde la urgencia, a actuaciones inevitables y únicas. De este modo, frente a la inundación se ofrecerán ayudas económicas a los damnificados y la rápida construcción de las viviendas e industrias damnificadas. Ante las continuas crisis económicas, rentas básicas garantizadas o prestamos inmediatos. Decisiones tomadas en los diferentes ámbitos (personal, institucional, etc.)  desde nuestra falta de planificación y de enfoque más allá del corto plazo.

Muchas de nuestras decisiones nacen de una percepción asistémica, lo cual nos lleva a conformarnos con generar solo actuaciones reactivas, que a corto plazo puedan demostrar resultados visibles, resultando cada vez más urgente el abandono de este enfoque dominante, poco abierto y obsoleto, que agrava nuestros problemas.

Nadie debería poner en duda que la existencia de ciertas actuaciones reactivas resulta necesaria e imprescindible en muchas ocasiones, pero desde el principio de complementariedad sistémica nunca pueden ni deben ser únicas. La realidad siempre termina haciendo progresar a aquellas personas y organizaciones más capaces de adaptarse a los cambios, pero lamentablemente en este proceso, también va dejando injustamente atrás a muchas personas.

 

Joan Egea Barber 


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