LA CARTA ENCONTRADA QUE ESCRIBIÓ EINSTEIN EN 1949

Publicado por JOAN EGEA BARBER en

Cuando estaba a punto de publicar el libro Vibra+Sistémica apareció en los medios de comunicación la noticia de que se había encontrado una carta que Einstein escribió en octubre de 1949. En ella se consideran aspectos con una cierta relación a los contenidos de uno de los capítulos de la trilogía. Esta pequeña carta trata sobre investigaciones en torno a percepciones sensoriales y comportamientos en animales como las abejas y aves migratorias.

En 1949 para la inmensa mayoría de la gente solo les era posible asumir que, para interactuar con el entorno, los animales pudieran o pudiéramos emplear solo nuestros conocidos cinco sentidos (vista, oído, gusto, olfato y tacto). En esta carta podemos observar cómo Einstein desde un punto de vista más racional indica que no ve la posibilidad de trasladar los resultados hallados en torno a estas investigaciones sensoriales a otros diversos ámbitos como el de la técnica o la física.

Sin embargo, en la misma carta Einstein, simultáneamente a su deducción racional, manifiesta una gran intuición al imaginar y sugerir la posibilidad de la existencia de un nuevo tipo de percepción sensorial, una especie de sexto sentido, que fuese capaz de percibir unos determinados estímulos que explicasen comportamientos hasta entonces incomprendidos.

Einstein afirmaba que las investigaciones del comportamiento de ciertos animales como las aves migratorias, nos podría llevar a la comprensión de  procesos físicos desconocidos hasta entonces, por tanto, predijo lo que actualmente conocemos como el fenómeno por el cual los animales pueden percibir campos electromagnéticos y utilizar dicha información para su orientación, navegación y comunicación a distancia.

La detección de los campos electromagnéticos, en interacción con otras señales percibidas desde los cinco sentidos, es utilizada en la orientación y comunicaciones a distancia de varias especies animales. Las investigaciones demuestran que las abejas son capaces de detectar el campo electromagnético mediante señales transmitidas desde el fotorreceptor de onda corta y cristales ferromagnéticos presentes en su abdomen.

Hoy en día se sabe que, en muchos organismos, e incluso dentro de los tejidos del cerebro humano, existen células vivas capaces de construir cristales minerales que actúan como pequeños imanes. Las células vivas poseen la capacidad de construir cristales de magnetita mineral, este hecho ha sido observado en insectos, peces y mamíferos, e incluso dentro de los tejidos del cerebro humano.

Los seres humanos poseemos sensores magnéticos en funcionamiento transmitiendo señales en forma de ondas magnéticas a nuestro cerebro. Las diferentes investigaciones y experiencias sugieren que esta percepción se da sobre todo a nivel inconsciente.

Las existencia de esta especie de sexto sentido magnético le permite a nuestro cerebro detectar campos electromagnéticos, de hecho, una de las líneas de estudio más prometedoras actualmente consiste en poder medir los campos magnéticos que están cerca de las células.

Desde los inicios de la Teoría de los Campos Electromagnéticos la historia parece repetirse. Grandes pensadores como Newton, Faraday, Maxwell o Einstein, entre otros, tuvieron intuiciones sobre las acciones a distancia a través del electromagnetismo, que en su momento siempre fueron consideradas por la mayoría como locuras filosóficas sin ningún tipo de aplicabilidad, pero que con el paso del tiempo no solo fueron demostradas empíricamente, sino que supusieron y suponen las bases de los mayores logros de nuestra civilización.

La aleatoriedad cuántica y el entrelazamiento fueron conceptos propuestos e intuidos por primera vez por Albert Einstein, pero a los que a su vez parecía oponerse desde su mente racional y que las recientes investigaciones han logrado su demostración empírica como Einstein ya intuía.

El científico español Ignacio Cirac, es uno de los máximos representantes a nivel mundial del ámbito de la computación cuántica. Este gran físico afirma que cuando empezó sus estudios de física cuántica lo que especialmente le cautivó de esta materia fueron sus connotaciones filosóficas.

Hoy en día gracias al trabajo de muchos científicos en torno a principios como el de la superposición y el entrelazamiento cuántico, estos fenómenos han dejado de verse como algo esotérico, fantasmagórico o ciencia ficción porque no solo han sido comprobados y demostrados empíricamente, sino porque representan un pilar fundamental del presente y futuro de nuestra civilización mediante aplicaciones como la computación y la telecomunicación cuántica.

En la trilogía Vibra+Sistémica intento ofrecerte una visión de fenómenos como el entrelazamiento desde un punto de vista más humanosocial que tecnológico, apoyándome en el principio sistémico del isomorfismo que considera la existencia de profundas similitudes de funcionamiento entre todos los sistemas complejos que operan en nuestra naturaleza.

En realidad, todo nuestro universo, incluidas las personas, seguimos los mismos principios de funcionamiento actuando como transmisores y receptores en interdependencia con todos los elementos.

La demostración de hasta qué punto la percepción magnética humana influye en nuestra toma de decisiones y en nuestros comportamientos, es un hecho evidente que no tardará en ser demostrado científicamente.

 

Joan Egea Barber

 

 

 


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